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viernes, 26 de noviembre de 2010

El Chorro de los Navalucillos, el secreto mejor guardado de Cabañeros



Refrescamos en este Post, otro realizado hace un mes aproximadamente por A.Polvorinos. Gracias por tan rica información.


Hace años, antes de que Cabañeros fuera incluido en la red de parques nacionales españoles, los lugareños guardaban con recelo uno de sus rincones favoritos: el Chorro de Los Navalucillos. Temerosos, entre otras cosas, de que la conservación de este precioso y frágil enclave de los montes de Toledo saliera mal parada. Tras la declaración del parque nacional el aspecto de la conservación ha dejado en gran medida de ser una preocupación local y los vecinos de Los Navalucillos presumen orgullosos de un pedacito del parque bien cuidado y atendido. El Chorro de los Navalucillos es una cascada natural de 18 metros de altura enclavada en un angosto valle a los pies del Rocigalgo, el techo del parque nacional y de los montes de Toledo (1.448 metros altitud). El arroyo va recorriendo este valle y descolgándose en dos preciosas cascadas: la Chorrera Chica y, barranco abajo, El Chorro. Por el camino, antes y después, bellas pozas de aguas transparentes.



Una de las rutas más solicitadas del parque nacional es la que tiene por objeto recorrer el valle e, incluso, subir hasta el Rocigalgo (6 horas ida y vuelta). El punto de inicio es la caseta de información del parque nacional. Desde aquí parte la pista forestal que va remontando suavemente el valle junto al arroyo hasta llegar a la Toma de Agua (45 minutos). El valle se encuentra en este punto bastante encajonado y la pista toca a su fin. A partir de aquí es preciso continuar por sendero quince minutos más hasta El Chorro (1 h; 4 kilómetros y 130 metros desnivel). El enclave rezuma humedad por todos lados y propicia el crecimiento de flora singular en las latitudes en las que estamos, más propias del norte peninsular. Cobran especial importancia también una buena variedad de helechos que crecen desde las inmediaciones edáficas de la cascada hasta prácticamente en cualquier fisura de la pared rocosa que rodea al salto: el helecho real, helecho macho, helecho hembra, culantrillo, helecho vejigoso, el helecho común…

A lo largo de la ruta y debido a las características del barranco, existe una marcada diferencia entre la solana y la umbría. En la primera crecen encinas, coscojas, alcornoques, etc. y en la segunda robles rebollos, también encinas, serbal de cazadores, mostajos, etc. En el frescor y la humedad de la ribera crecen castaños, olmos, tejos, abedules, arces de montpellier, acebos, fresnos, sauces… una joyita botánica. A lo largo de la subida pasaremos también frente a buenas muestras de canchales o pedrizas de cuarcitas. Como veis, en Cabañeros no todo es raña.

En el Chorro estamos a mitad de camino hasta el Rocigalgo, del que nos separan otros 4 kilómetros (680 metros desnivel total). Antes el sendero pasa junto a la cascada de la Chorrera Chica (1,5 kilómetros más arriba del Chorro. Desnivel total: 340 metros), Algo más pequeña y diferente pero igualmente bella. Todas estas opciones de ruta (que se pueden hacer de forma libre o guiada) vienen bien reflejadas en el mapa del parque nacional de Cabañeros editado por el CNIG y Parques Nacionales.


Fuente: Blog de APolvorinos

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