El parque  ::   La visita  ::   Visitas guiadas  ::   Actividades  ::   Alojamientos

lunes, 12 de septiembre de 2011

La berrea resuena en Cabañeros

Cuando los primeros rayos de luz anuncian el amanecer en el Parque Nacional de Cabañeros, curiosos y amantes de la naturaleza se adentran en las entrañas de este espacio protegido para vivir unos de esos momentos asombrosos que brinda la naturaleza: la berrea del ciervo ibérico. Estos días se dispara el interés por visitar Cabañeros y poder presenciar los cortejos de los machos en celo.

El Serengueti español, como se conoce al Parque Nacional, se convierte en un escenario fantástico donde observar cómo los dominantes machos de ciervos pugnan por demostrar su hegemonía sobre los harenes de ciervas que han escogido para reproducirse.

La reproducción de la especie es uno de los pocos momentos que hace posible observar con mayor facilidad a los grandes venados en libertad en la inmensidad de las rañas y dehesas, alejados de los abruptos lugares que los cobijan durante el resto del año.

Los visitantes que acuden a Cabañeros pueden ver a los grandes ungulados dispersar al aíre sus grandes bramidos, hasta conformar un gran orfeón sinfónico que inunda de sonidos cada rincón del parque, hasta hacer enmudecer al resto de seres vivos que habitan en él. Sus berridos resuenan amedrentadores.

Algún visitante, como Pedro de Miguel, comenta que los berridos del ciervo cuando está excitado sexualmente llegan a ser "sobrecogedores y escalofriantes, hasta trasladar la sensación de un gran poderío, difícil de imaginar si no se vive en plena naturaleza".

"La berrea no es una llamada del macho para atraer a las hembras de su harén, sino una parte importante del ciclo biológico de los machos de esta especie que, así, buscan garantizar su descendencia cubriendo el mayor número de hembras, que hacen casi permanentemente para evitar que otros machos puedan ocupar su lugar", asegura Manuel Carrasco, director-conservador del Parque.

La berrea, aclara Carrasco, "es uno de los momentos en el que el ciervo es menos esquivo, por lo que es más fácil observarlo en el territorio que ocupa su harén de hembras y que protegerá de la llegada de cualquier otro macho que pueda perturbarle".

Cuando esto ocurre "son comunes los enfrentamientos entre los grandes machos, cuyas luchas pueden llegar a ser aparatosas", advierte.

Fuente: ANÍBAL DE LA BELDAD . EFE. CIUDAD REAL / Diario de Navarra

No hay comentarios:

Publicar un comentario