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miércoles, 1 de julio de 2026

El regreso del lince ibérico a Cabañeros: cuatro décadas de trabajo para recuperar al gran felino del bosque mediterráneo


Descubre cómo el Parque Nacional de Cabañeros ha logrado recuperar al lince ibérico tras casi cuarenta años de restauración ecológica. Una historia de conservación, ciencia y esperanza.

El regreso del rey del bosque mediterráneo

Ver las imágenes de un lince ibérico caminando libremente por el Parque Nacional de Cabañeros ya no es un hecho excepcional. En los últimos meses, las fotografías y vídeos difundidos por el propio parque han despertado la admiración de miles de personas. Sin embargo, detrás de esas imágenes hay una historia mucho más importante que la presencia del felino.

Es la historia de casi cuarenta años de trabajo científico, restauración ecológica y gestión del territorio para devolver el equilibrio a uno de los ecosistemas mediterráneos mejor conservados de Europa.

El regreso del lince ibérico a Cabañeros no ha sido fruto de la casualidad. Ha sido la consecuencia de recuperar primero aquello que hace posible su supervivencia: el conejo de monte.

Un ecosistema solo funciona cuando todas sus piezas encajan

El lince ibérico depende casi por completo del conejo para alimentarse. Cuando las poblaciones de este pequeño mamífero se desplomaron durante las últimas décadas del siglo XX debido a enfermedades como la mixomatosis y la enfermedad hemorrágica vírica, el equilibrio ecológico también desapareció.

No solo el lince sufrió las consecuencias. Otras especies emblemáticas del bosque mediterráneo, como el águila imperial ibérica, también vieron comprometida su supervivencia por la escasez de presas.

Recuperar al conejo significaba mucho más que aumentar una población. Significaba reconstruir el funcionamiento natural del ecosistema.

El gran reto: conseguir que el conejo volviera a prosperar

En Cabañeros existía un problema añadido.

Los terrenos pedregosos dificultaban enormemente que los conejos pudieran excavar vivares profundos y seguros. En muchos casos apenas construían pequeñas madrigueras temporales que los dejaban expuestos a depredadores como zorros, jabalíes o aves rapaces.

La solución llegó gracias a una idea tan sencilla como eficaz: construir vivares artificiales capaces de reproducir las condiciones naturales bajo tierra.

Estos refugios, diseñados específicamente para proteger a los conejos, terminaron convirtiéndose en una de las actuaciones más importantes de toda la estrategia de restauración ecológica del parque.

Fotografía sugerida: Vivares artificiales para conejos (Boletín, página 2).

Cuarenta años de investigación, errores y aprendizaje

La recuperación del conejo no fue inmediata.

Durante décadas, los equipos técnicos fueron probando diferentes métodos. Algunas actuaciones fracasaron por enfermedades, otras porque los diseños no ofrecían suficiente protección frente a los depredadores.

Cada intento permitió aprender algo nuevo.

La auténtica transformación llegó con los proyectos europeos LIFE, cuando comenzaron a utilizarse vivares mucho más resistentes construidos mediante estructuras enterradas de madera protegidas frente a la depredación.

El resultado fue espectacular.

La densidad de conejos comenzó a aumentar de forma estable y, por primera vez en muchos años, el hábitat volvió a ofrecer alimento suficiente para grandes depredadores como el lince ibérico.

El regreso del lince ibérico a Cabañeros

Cuando el alimento volvió, el lince también lo hizo.

Los ejemplares U2 y Uvita establecieron sus territorios dentro del parque y, poco después, llegó la noticia más esperada: la reproducción con éxito de la especie en Cabañeros.

El nacimiento de cachorros representa mucho más que una buena noticia.

Supone la confirmación de que el Parque Nacional vuelve a ofrecer las condiciones necesarias para mantener poblaciones reproductoras estables de uno de los felinos más amenazados del planeta.

Fotografía sugerida: Uvita con sus cachorros (Portada del boletín).

Mucho más que proteger una especie

Con frecuencia se piensa que la conservación consiste únicamente en proteger animales.

La realidad es mucho más compleja.

El éxito alcanzado en Cabañeros demuestra que conservar un espacio natural significa restaurar procesos ecológicos completos. Primero se recupera el hábitat, después las especies que viven en él y, finalmente, el equilibrio entre todas ellas.

El regreso del lince es únicamente la parte más visible de un enorme trabajo desarrollado durante décadas por biólogos, agentes medioambientales, veterinarios, investigadores y personal técnico.

Un símbolo para todo el bosque mediterráneo

El lince ibérico ha pasado en apenas unas décadas de encontrarse al borde de la desaparición a convertirse en uno de los mayores éxitos europeos de conservación de fauna.

Cabañeros forma ya parte de esa historia.

Sus dehesas, rañas, montes y bosques vuelven a albergar un depredador que durante años parecía imposible recuperar.

Cada nueva fotografía obtenida mediante cámaras de fototrampeo no solo emociona a los amantes de la naturaleza.

También certifica que la restauración ecológica funciona cuando existe continuidad, inversión y conocimiento científico.

¿Es posible ver un lince durante una visita?

Sí, aunque no resulta fácil.

El lince ibérico es un animal extremadamente discreto, con hábitos muy reservados y grandes territorios.

La mayoría de los visitantes no llegan a observarlo directamente, pero eso no resta interés a la experiencia.

Recorrer el Parque Nacional de Cabañeros significa adentrarse en uno de los mejores ejemplos de bosque mediterráneo conservado de Europa, hogar también de ciervos, jabalíes, águilas imperiales, buitres negros y una extraordinaria biodiversidad.

Precisamente esa riqueza natural es la que ha permitido que el lince vuelva a ocupar el lugar que nunca debió perder.

Un éxito que mira hacia el futuro

La historia del lince ibérico en Cabañeros demuestra que la conservación requiere paciencia.

Los resultados que hoy celebramos comenzaron a construirse hace casi cuarenta años.

Gracias al esfuerzo continuado de numerosas administraciones, proyectos europeos y equipos científicos, el parque vuelve a ser un territorio donde el mayor felino de la Península Ibérica puede criar, alimentarse y expandirse hacia nuevos espacios naturales.

Es una noticia que trasciende al propio parque y que representa uno de los mayores éxitos recientes de la conservación de la naturaleza en España.

Preguntas frecuentes

¿Hay linces ibéricos en el Parque Nacional de Cabañeros?

Sí. El parque alberga ejemplares territoriales y ya se ha confirmado su reproducción con éxito gracias a la recuperación del ecosistema.

¿Por qué desaparecieron los linces de Cabañeros?

Principalmente por la desaparición progresiva del conejo de monte, su alimento fundamental, provocada por diversas enfermedades y por la alteración del ecosistema.

¿Qué son los vivares artificiales?

Son refugios construidos por los técnicos del parque para facilitar que los conejos puedan criar y protegerse en terrenos donde el suelo dificulta la excavación de madrigueras naturales.

¿Se puede ver un lince durante una visita?

Es posible, aunque muy poco frecuente. El lince es un animal muy esquivo y su observación nunca puede garantizarse.

Fuentes

Crédito de la fotografía

La fotografía que ilustra este artículo procede del Boletín del Parque Nacional de Cabañeros. Mayo-Junio 2026. Se mantienen los créditos originales indicados en la publicación, Uvita y sus cachorros / Fototrampreo PNC. P.Pozo

lunes, 19 de noviembre de 2018

La vuelta del lince a Cabañeros es factible y está al caer


El director de Cabañeros asegura que el regreso del lince ibérico al parque "es factible y está al caer", al tiempo que subraya la apuesta por el turismo. "Tenemos que hacer ver a los ciudadanos que Cabañeros es mucho más que la berrea", enfatiza


Ángel Gómez Manzaneque, madrileño de 64 años, fue nombrado el pasado mes de octubre director del Parque Nacional de Cabañeros en sustitución de Carlos Rodríguez-Vigal, que regresó a su anterior puesto como director de la Finca Quintos de Mora. Licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad Autónoma de Madrid, asume este nuevo reto avalado por la experiencia profesional acumulada durante 15 años en este espacio protegido castellano-manchego, al que llegó en el año 2003.

¿Ha notado un cambio muy grande en su día a día?
La verdad es que sí. Antes salía mucho más al campo y ahora estoy más con el teléfono y el ordenador. La transición no ha sido muy complicada porque es un trabajo que conocía, ya que en estos 15 años he estado con todos los directores del parque. El trabajo de campo es lo que más echo de menos.

¿En qué ha cambiado Cabañeros desde su llegada en 2003?
Ha cambiado sobre todo la estructura arbórea, ya que en sitios donde antes había arbustos ahora hay árboles. El paso del tiempo ha contribuido al desarrollo de la vegetación. Y otro cambio importante ha sido el aumento de visitantes. Cabañeros venía arrastrando una leyenda negra cuando era parque natural: se ofrecía una visita gratuita diaria en un todoterreno y se apuntaba mucha gente, lo que provocaba que hubiera una lista de espera muy grande. Esto quedó en el aire, pero todo el mundo pensaba que era muy difícil venir, y romper esa dinámica ha sido complicada. Además, nos hemos abierto un poco más al conjunto de la sociedad a través de la publicación de un boletín, para que la gente vea lo que hacemos, y de los medios de comunicación.

El número de visitantes crece de forma ininterrumpida desde 2012. ¿A qué cree que se debe ese cambio de tendencia?
La presencia en los medios de comunicación ayuda mucha y también es muy importante trabajar para hacer ver a los visitantes potenciales que Cabañeros es mucho más que la berrea y que se puede visitar durante todo el año, aunque en verano hay que madrugar por el calor. Noviembre, por ejemplo, me parece un momento excepcional para visitar el parque. La mayoría de turistas procede de Castilla-La Mancha, Madrid y la Comunidad Valenciana y lo que tenemos que hacer es intentar llegar a otros puntos de España. Tenemos el lastre de que Cabañeros no tiene a su alrededor otros atractivos turísticos que los complementen y que sí tienen otros parques como Doñana, los canarios e incluso Las Tablas, que está muy cerca de Almagro.

El parque aumentó el número de rutas y abrió un centro de interpretación en Horcajo de los Montes. ¿Hay previstos nuevos proyectos para potenciar el turismo?
Queremos poner en marcha rutas complementarias desde los centros de visitantes, especialmente desde Horcajo de los Montes, para que el visitante se quede un día entero en la zona. Son rutas más pequeñas y algunas pasan por montes públicos, pero los ayuntamientos están por la labor de colaborar porque el beneficio es mutuo. Por lo demás, los presupuestos están como están y hay poco donde rascar.

¿Por qué se está dilatando tanto en el tiempo la aprobación del Plan Rector de Uso y Gestión? ¿En qué fase se encuentra ahora mismo el PRUG?
Está casi en su etapa final. El documento se presentó a la opinión pública y se recibieron una serie de alegaciones que estamos contestando en este momento. El PRUG presenta dos problemas fundamentales. Por un lado, el 45% de Cabañeros es propiedad privada y por ahí vendrá gran parte de las alegaciones para que los usos del parque queden perfectamente reflejados en el documento; y además, en 2020 quedará prohibida por ley la caza deportiva y comercial en los parques nacionales.

¿Cómo puede afectar esta medida desde el punto de vista turístico y económico?
Lo que yo tengo que hacer, como funcionario público, es cumplir la ley. Evidentemente tengo mis ideas sobre este asunto, pero son de Ángel Gómez, no del director de Cabañeros. Lo que está claro es que es un tema muy complejo y no sé qué solución le darán. Hay que tener en cuenta que la mayoría de las fincas del parque tienen usos recreativos y cinegéticos.

¿Con la aprobación del PRUG se evitarán casos como los de la familia Aznar-Oriol?
La casa ya la tenían y pidieron una autorización para hacer obras, lo que ocurre es que el proyecto no se ajustó a lo solicitado. El PRUG ayudará a controlar estas situaciones, porque es un documento que te dice lo que sí y lo que no.

¿Estará aprobado en 2019?
No te puedo decir, pero ojalá cuanto antes, porque muchas de las respuestas que damos a las solicitudes están basadas en lo que el borrador del PRUG dice. Para el gestor es el libro de cabecera.

La Junta lleva tiempo solicitando la transferencia de las competencias de Cabañeros y Las Tablas. ¿Será beneficioso para el parque?
En principio no tendría que afectar ni positiva ni negativamente. Hay sintonía total entre las administraciones en materia de conservación, que se puso de manifiesto, al menos, en la reunión de la comisión mixta a la que asistí. En materia económica hay un decreto que marca el cálculo del presupuesto, basado en las cuentas de los últimos tres años, y ahí sí hay discrepancias, pero se llegará a un acuerdo.

¿Cuándo se producirá la transferencia?
Quedan flecos, como se dice con los fichajes en el mundo del fútbol. Ahora hay que ver si esos flecos se alargan más o menos. Próximamente dependeremos ya de la comunidad autónoma.

¿Es factible que Cabañeros pueda volver a acoger ejemplares de lince ibérico?
Es factible y está al caer, porque el núcleo donde se han centrado las sueltas en los Montes de Toledo está a 27 kilómetros del parque en línea recta, y hay linces que han llegado incluso a Barcelona y Oporto. Estamos expectantes esperando las fotos de linces en el parque. Tenemos controlados a los linces con transmisor, pero hay que tener en cuenta que los cachorros que van naciendo en libertad no lo llevan, por lo que puede que haya alguno ya y las cámaras aún no lo hayan detectado.

¿Qué medidas se están adoptando para favorecer la llegada del lince?
Estamos trabajando con el conejo, que es la presa fundamental del lince, pero no levanta cabeza con las enfermedades de los últimos años. El objetivo es que haya núcleos de alta densidad, porque es la única forma de que aguanten la embestida de la enfermedad y la superen. La ausencia de cultivos en el parque (antes sí había) también dificulta su proliferación. Con la llegada del lince se pondría orden en la cadena alimentaria y los conejos que hoy comen zorros, meloncillos y ginetas serían su sustento. Donde hay linces hay más conejos, porque apartan a los carnívoros intermedios de la zona y ya no dan abasto. Pero todo esto lleva su tiempo.

El buitre negro es el orgullo de Cabañeros...
Estamos muy orgullosos. Este año se han detectado 263 parejas en un seguimiento muy exhaustivo durante el periodo de cría, de febrero a agosto. Del total, han volado 183 pollos, que se tienen que repartir fuera del parque porque aquí la competencia es ya muy alta. Estamos viendo focos de dispersión del buitre por toda la Península Ibérica, llegando incluso a Francia y al Algarve, en Portugal. Es una de las mejores poblaciones del mundo de una especie que va desde Portugal hasta China.

El parque es también un referente del bosque mediterráneo. ¿Goza de buena salud fitosanitaria?
Hacemos un seguimiento y su salud es muy buena. Por ejemplo, la ‘seca’, que es una enfermedad que afecta sobre todo a la encina y el alcornoque, no va a más, y luego hay algunos puntos con escolítidos (escarabajos), pero la salud del bosque, en general, es muy buena. La especie a la que le dedicamos más atención es el quejigo, que tiene un nicho entre la encina y el alcornoque, pero le gusta más los suelos inundables, y estos vaivenes de lluvias no le van bien. Su regeneración es lo que más nos preocupa, porque con el cambio climático es la especie mediterránea que más se va a resentir.

¿Cómo han afectado los incendios al parque en los últimos años?
Afortunadamente, este año sólo hemos registrado cuatro incendios, en los que se han quemado 3,5 hectáreas de cereal, pero todo fuera del límite del parque. Desde el año 2010, que se produjo uno importante en la carretera de Horcajo y Retuerta, manifiestamente provocado, no hemos tenido incendios y tocamos madera para que siga así.

Fuente: http://www.latribunadeciudadreal.es/Noticia/Z6145639F-FDF1-F2D8-C6D04F6A0B76D7BC/La-vuelta-del-lince-a-Cabaneros-es-factible-y-esta-al-caer

lunes, 12 de septiembre de 2016

CHARLA PROYECTO LIFE+IBERLINCE: REINTRODUCCIÓN DEL LINCE IBÉRICO EN CASTILLA – LA MANCHA

El martes 20 de septiembre a las 10:30 se realizará una CHARLA INFORMATIVA sobre la reintroducción del lince ibérico en Castilla-La Mancha, en el Centro de Visitantes Parque Nacional de Cabañeros (Horcajo de los Montes). La charla es abierta al público y está especialmente enfocada al sector turístico: se dará información del desarrollo del proyecto y su futura repercusión en el desarrollo de la zona.

Además, desde el mismo 20 de septiembre hasta el 2 de octubre acogeremos en este centro la EXPOSICIÓN “TERRITORIOS DEL LINCE”, sobre el lince ibérico y el proyecto LIFE+IBERLINCE.

Fuente: http://www.aytohorcajodelosmontes.es/charla-proyecto-lifeiberlince-reintroduccion-del-lince-iberico-castilla-la-mancha/