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jueves, 17 de junio de 2010

La berrea de los ciervos ibéricos inunda de sonidos el Parque Nacional de Cabañeros

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La llegada del otoño convierte a Castilla La Mancha en un escenario asombroso para contemplar y escuchar los bramidos y los berridos que profieren los ciervos ibéricos durante el ciclo biológico del apareamiento y que es conocido con el nombre popular de 'La berrea'.

El ciervo cervus elaphus es una especie autóctona española y uno de los animales más espectaculares de los que se pueden ver en los montes de la Península Ibérica, con un tamaño que puede superar los 1,30 metros de altura hasta la cruz y un peso que oscila entre los 150 y 200 kilos.

La época de celo de los ciervos es el momento álgido para disfrutar de estos animales característicos de la fauna ibérica, que encuentran cobijo en los montes castellano-manchegos y que durante algunas semanas se dejan ver con mayor facilidad sobre las rañas, los amplios espacios fértiles del bosque mediterráneo que se intercalan con la espesa vegetación en estos espacios naturales.

La aparición de las primeras lluvias y el descenso de temperaturas son los elementos naturales que marcan el inicio de la berrea en el campo.

Ambos factores, son determinantes para que los ciervos entren en celo y tras conformarse los harenes que, agruparan a un macho dominante y a su grupo de hembras, comience el proceso de apareamiento que de manera repetitiva tendrá lugar durante varios días.

Es el momento en el que los grandes y poderosos ejemplares de machos emiten los berridos que retumbar y ensordecen el campo, inundando de portentosos sonidos los atardeceres y amaneceres en el bosque mediterráneo.

La berrea es el sistema de excitación por el cual los machos son capaces de mantener un alto nivel de actividad sexual. La emisión y respuesta de bramidos les hace permanecer afanosos en la cubrición de las hembras de su harén a través del intercambio de bramidos con otros ejemplares de ciervos.

Al contrario de lo que mucha gente pueda pensar, la berrea no es una llamada del macho dominante para atraer a las hembras, sino el medio que les permite estar casi permanentemente cubriendo al mayor número de hembras, a las que protegerá así para evitar que otros machos puedan aparearse con ellas y garantizar su transferencia de genes.

El proceso de protección de sus harenes lleva a los grandes machos a enfrentarse entre sí y medir sus fuerzas, provocando luchas entre ellos que pueden llegar a ser espectaculares por la entrega de los oponentes. La berrea suele ser mas intensa al amanecer y al atardecer.

La tradición cinegética de Castilla La Mancha y las cerca de 1,9 millones de hectáreas dedicadas a la caza mayor hacen posible que cientos de turistas acudan cada año a disfrutar de la berrea.
El Parque Nacional de Cabañeros, la comarca de Los Montes de Toledo, las estribaciones de Sierra Morena y Sierra Madrona, los Estados del Duque, los Montes del Sur, las zonas montañosas de Cuenca, Guadalajara y Albacete son los espacios donde podemos contemplar este espectáculo.

Pero, sin lugar a dudas, el Parque Nacional de Cabañeros es uno de los mejores lugares del país para oír y ver a la berrea al estar destinado a uso público y ofrecer la posibilidad de realizar recorridos a pie o en vehículo todoterreno que ayudan al visitante a presenciar el cortejo de los ciervos. En todos estos espacios, y dadas las dimensiones del territorio que habitan los ciervos, es recomendable acudir provistos de prismáticos para poder observar sus movimientos de cerca, sin molestarlos y evitar su huída. Además, es aconsejable acudir durante la mayor intensidad del momento del celo, que coinciden con las horas del amanecer y del atardecer, aunque a lo largo del día también se pueden escuchar los berridos de los ciervos.

La berrea ocupa un espacio de tiempo que va desde mediados de septiembre hasta mediados de octubre; si bien no es algo que suceda exactamente igual todos los años, ya que el período de celo puede variar en función de la temperatura y de las lluvias.

El ciervo
El ciervo cervus elaphus es una especie autóctona española y uno de los animales más espectaculares de los que se pueden ver en los montes de la Península Ibérica, con un tamaño que puede superar los 1,30 metros de altura hasta la cruz y un peso que oscila entre los 150 y 200 kilos. En España hay descritas dos subespecies de ciervos, el cervus elaphus bolivari presente en toda la geografía peninsular y el cervus elaphus hispanicus que se encuentra, principalmente, en la desembocadura del Guadalquivir y el Parque Nacional de Doñana
Su color es pardo grisáceo con variaciones oscuras y claras, si bien durante el verano puede cambiar a tonalidades más bien rojizas. La calidad de los ejemplares viene determinada por el número de puntas que presentan sus cuernas, consideradas un gran trofeo entre los cazadores. En cuanto a su hábitat, el también conocido como 'venado', gusta de bosques de gran arbolado, si bien en los días fríos de invierno puede salir a superficies menos espesas, buscando calor y alimento que halla en hierbas, pastos, cereales, cortezas de los árboles o bellotas, que conforman su dieta preferida.

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